Hace
poco recibí un correo electrónico en el que un emocionado hermano me
daba la noticia de que por fin una novilla roja había sido producida en
Israel, y que por tal, la adoración en el Templo de Jehová en Jerusalén
se reiniciaría. Si tal adoración reiniciase, nos decía nuestro hermano,
que era por ende muy posible que la construcción del Templo se iniciara y que por tanto, el fin se acercaba.
Fotografía de la más reciente novillita que se espera sea el candidato perfecto.
En realidad, el Instituto del Templo de la Montaña ha estado involucrado activamente en la producción de un ternero o becerro de color rojo puro desde principio de los años 90 (Fotos y datos sobre el más reciente becerro)
. Pues recientemente, un nuevo novillo rojo ha nacido en Israel, y la
emoción es latente entre aquellos que siguen los sucesos proféticos.
Debido
al hecho de que algún día en el futuro reciente en Israel se dará
inicio a la adoración de Jehová en el Templo, el nacimiento de este
nuevo ternero rojo es importante en el ámbito profético. Las cenizas de
este ternero son vitales para el proceso de purificación en el templo
que tarde o temprano comenzará a construirse en Jerusalén. El proceso de
purificación aludido es mencionado en el libro de Números, capítulo 19.
Esta novilla o ternero es definido como una vaca joven sobre la cual no
se haya colocado yugo.
En el pasado el Instituto
ha anunciado el nacimiento de otros novillos, pero a todos se les ha
encontrado faltas que los descalifican. El proceso de selección es uno
minucioso y que los levitas tomaban muy seriamente. Pero advertimos a
los lectores de antesdelfin.com que no obstante el hecho de que sí
debemos estar atentos a los sucesos proféticos, no debemos colocar
demasiado confianza en un solo suceso, sino que debemos recordar que el
interés de Dios al anunciarnos las profecías es realmente mantenernos
buscándole vehementemente, en santidad y con la premura de que cada día
podría ser el último. Este sentido de inminencia nos mantiene sujetos a Él, y nos anima a continuar con la Gran Comisión de ir y predicar el Evangelio a toda criatura.
Eventualmente el Instituto de la Montaña del Templo encontrará el ternero que cumpla con sus requisitos y entonces… ya veremos.
Mientras los judíos intentan encontrar tal
sustituto purificador, nosotros los creyentes nacidos de nuevo, ya
contamos con un candidato cierto que remueve efectivamente nuestros
pecados. Tanto como nosotros lo hemos entendido, la Biblia nos dice que a
mediados de la Gran Tribulación, los judíos también entenderán que
Jesús es el sacrificio prometido a ellos en el Antiguo Testamento, y le
buscarán con tanto denuedo como hoy nosotros lo hacemos.
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