| Día del Holocausto |
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¿Fue el Holocausto Sólo en Contra de los Judíos?
¿Es preciso referirse al Holocausto como una “Guerra Contra los Judíos”?
- 2 millones de polacos étnicos.
- 6 millones de ciudadanos soviéticos.
- 2 millones de prisioneros de guerra soviéticos.
- 1,5 millón de gitanos.
- 200.000 alemanes minusválidos y retardados mentales.
- 5.000 -15.000 homosexuales.
Entonces, ¿es correcto referirse al Holocausto como una “Guerra Contra los Judíos” como ha sido llamada, o necesitamos desarrollar un entendimiento más amplio de los eventos de esos terribles años y su significado para la humanidad?
Sin menospreciar de ninguna forma la gravedad de los crímenes perpetrados en contra de todas las víctimas del nazismo, parecieran haber importantes diferencias entre sus víctimas judías y no judías:
Sólo los judíos fueron señalados para la destrucción total. A partir de los principios ideológicos formulados en Mein Kampf para la legislación original anti judía en la Alemania de 1930, los judíos fueron escogidos como el foco de la furia alemana. De acuerdo a los Comentarios de las Leyes Alemanas de Razas de 1936:
“Las Leyes de Protección de la Sangre
tratan sobre la segregación de la sangre judía y alemana desde el punto
de vista biológico… al ser los judíos una peligrosa amenaza para el
pueblo alemán, la ley apunta primeramente a la prevención de la mezcla
de sangre con los judíos” (2).
Los pogroms auspiciados por el gobierno en noviembre de 1938 no
incluyeron a los ciudadanos o comerciantes polacos ni a las iglesias
católicas. En ese momento el único objetivo alemán era la emigración en
masa de los judíos. La formulación de la “Solución Final” al problema
judío en enero de 1942 no trató el problema étnico polaco y ruso, ni
describió la exterminación mundial de los homosexuales, sino que trató
exclusivamente sobre el plan de exterminación de los 11 millones de
judíos de Europa. Hasta este punto, no hubo ningún plan formal ni
informal para la matanza total de otra población fuera de los judíos.Las 8 millones de muertes soviéticas representaron el 15% de su población.El porcentaje de judíos que se perdió fue mucho más alto que su equivalente en la población no judía de cualquier otro grupo: mientras que fue asesinado el 90% de la población judía polaca, el 94% de los cristianos polacos sobrevivió. Cerca del 60% de la población total de judíos europeos fue asesinada, mientras que los millones de muertes rusas representaron el 15% de su población. Un gran número de polacos y rusos fueron asesinados durante la invasión y ocupación alemana de sus tierras, y muchos soldados rusos murieron en cautiverio, siendo violados varios tratados internacionales. A pesar de que el racismo fue un factor innegable en el tratamiento que recibieron, parecería incorrecto clasificar esas muertes como víctimas del Holocausto.
Estas distinciones entre víctimas judías y no judías continuaron hasta los días finales de la guerra. Cuando el ejército alemán se retiraba tanto del frente oriental como del occidental, el esfuerzo por exterminar la mayor cantidad de judíos que fuera posible continuó intacto. El ideal de reducir las “inferiores” poblaciones polacas y rusas para hacer espacio para un Imperio Alemán expandido no se podría materializar, pero la extirpación de la escena mundial de tantos judíos como fuese posible se mantuvo como la mayor prioridad alemana; siguieron destinando recursos para este objetivo incluso cuando la guerra estaba siendo perdida. Los judíos tampoco recibieron la oportunidad de cambiar o corregir sus modos. Los homosexuales alemanes deseosos de aceptar terapia y rehabilitación pudieron haberse salvado, así como también las masas de polacos y rusos que aceptaron la conquista aria de sus tierras.
No existió tal opción para los judíos.
Guerra Espiritual
Los textos religiosos, objetos, edificios o líderes espirituales de otras poblaciones no fueron nunca atacados como sí lo fueron los de los judíos. La guerra nazi en contra de los judíos fue tanto racial como espiritual; su enemistad a todo lo que el judaísmo representaba tiene sus raíces en la historia, en la antigua lucha por evitar la propagación de la Divinidad en el mundo del hombre. Este aspecto único de la guerra nazi con los judíos fue expresado elocuentemente en el periódico clandestino de Agudat Israel en el gueto de Varsovia:
“Amalek (un pueblo edomita que atacó a
los judíos inmediatamente después de su éxodo de Egipto) no está tan
preocupado por los judíos como por el judaísmo: la perspectiva judía, la
visión judía del mundo, el sentido judío de honestidad, el sentido
judío de justicia, la actitud judía hacia el pobre y el necesitado… todo
está opuesto diametralmente al amalekismo… Amalek y Hamán están
apuntando a los judíos no tanto como un pueblo sino más como un pueblo
Divino” (3).
Hitler mismo dijo:
“La Providencia ha ordenado que debo
ser el más grande liberador de la humanidad. Estoy liberando al hombre
de las restricciones de una inteligencia que ha tomado las riendas, de
las sucias y degradantes auto mortificaciones de una visión falsa
llamada conciencia y moralidad, y de las demandas de una libertad y de
una independencia personal que sólo algunos pueden soportar” (4).
La autora Esther Farbstein observa:
“El Holocausto fue un acontecimiento
sin precedentes que combinó una guerra contra el judaísmo con una guerra
contra los judíos. Los elementos de la guerra en contra del espíritu
judío (por ejemplo el maltrato a los rabinos, la violencia en los días
sagrados judíos, la profanación de sinagogas y objetos sagrados, la
destrucción de libros religiosos) no sólo fueron medios de opresión
espiritual, sino un fin en sí mismo, tal como lo era su muerte.
Este aspecto único estaba enraizado en
la ideología antisemita y especialmente en las creencias nazis. Por
primera vez en la historia, la raza biológica estuvo relacionada con el
espíritu, la cultura y la moralidad humanos. El ‘germen Judío’ no era
sólo la sangre que se había mezclado con las otras naciones, sino los
principios de moralidad, el espíritu de liberalismo y la civilización
que el judaísmo había introducido en Europa - todo esto representaba la
antítesis del nazismo. Hitler, como el sucesor de los anti semitas del
siglo diecinueve, predicó en contra del judaísmo no menos que en contra
de los judíos” (5).
A la luz de esos hechos, replantear el Holocausto como un estallido
de racismo o esfuerzo del Fascismo por erradicar la libertad humana no
es menos que una distorsión consciente de la historia y una negación de
las lecciones que necesitan ser aprendidas. El genocidio de pueblos
inocentes considerados inferiores o improductivos emanó de la iniciativa
alemana nazi de exterminar el sistema de valores judíos que enseña los
derechos humanos inherentes a todo pueblo. La ley de la fuerza bruta
buscó quitar la presencia de la Divinidad en el mundo del hombre; y los
judíos, representantes de esta realidad, fueron los primeros y los
continuos blancos de esta lucha eterna.
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